miércoles, 7 de marzo de 2018

Espíritu arcade, ¿perdido?


Qué buenos tiempos fueron los 80 y los 90, principalmente el periodo comprendido entre la segunda mitad de la primera década y la primera de la segunda. Pudimos en esos años disfrutar de una enorme cantidad de grandes juegos, muchos de los cuales se han convertido en clásicos atemporales que a día de hoy siguen siendo tremendamente divertidos y es precisamente eso, la diversión directa, lo que más echo de menos en las producciones actuales. No obstante pienso que, además de esto, algo más se ha perdido por el camino...

Me estoy refiriendo a ese espíritu, esencia, alma o como lo queramos llamar que sentíamos en los viejos arcades y que ahora yo al menos no logro encontrar en muchos juegos modernos. Pero aunque esto es extrapolable a otros géneros, hoy me quedaré con el de conducción por ser del que más ejemplos conozco, tanto de aquella época como de esta.

Había otros, algunos muy buenos pero, por mi ya reconocida afinidad con Sega, fueron sus creaciones las que más disfruté. "OutRun" y el posterior "OutRunners", "Virtua Racing", "Daytona USA", "Sega Rally", "Scud Race" y otros tantos que tuve ocasión de jugar, ya fuera en máquina arcade o en consola, tienen ese algo que a día de hoy no he logrado sentir con ninguna propuesta actual.

El último ejemplo de esto es "Gravel", un juego de carreras "off-road" cuya demo pude probar hace unos días en la PlayStation 4. El juego en sí no está mal, se deja conducir y parece que dispone de una buena variedad de vehículos y pistas pero carece de ese espíritu que tenían los que he mencionado antes. Y lo mismo me sucede con pesos pesados del panorama actual como "Driveclub", los "Need for Speed" o "Forza Horizon", juegos que lucen muy bien pero que no brillan. No al menos como yo desearía que lo hiciesen...

¿Pero son los juegos o yo el que ha perdido eso que me enganchaba a un género que durante tantos años fue mi favorito y que me hacía volver a jugar una y otra vez? Creo que es difícil dar una respuesta breve pero, posiblemente, haya algo de ambos en ello. Es decir, ni los juegos son los que eran ni yo tampoco lo soy. No obstante no deja de ser curioso que, a pesar del tiempo transcurrido, sí que siga disfrutando y mucho de los viejos arcades de antaño. Ello me hace pensar que tal vez sean los juegos actuales los que, por mucho realismo gráfico y opciones que presenten, quedan lejos de lo que me dan otros con menos contenido pero que me aportan mucho más.

No estoy diciendo, ojo, que todo lo actual sea malo pero, insisto, falta algo. Claro que esto no deja de ser una percepción personal que no tenéis por qué compartir. Sin embargo, y aunque he pasado y paso buenos ratos con juegos de hoy (por "hoy" se entiende esta generación y la pasada), la conexión que establecí hace ya tanto tiempo con los de entonces sigue siendo tan intensa o más que el primer día que los vi y sentí su impacto.

A lo largo de nuestra vida hay muchas experiencias que son irrepetibles, que nos marcan. Da lo mismo su naturaleza, que sea algo que hemos visto, escuchado o vivido. En mi caso, como aficionado a los videojuegos, son algunos de estos los que dejaron una huella tan profunda en mí que nada que ha salido posteriormente la ha podido borrar. En consecuencia, y visto lo visto, creo que puedo hacer mías las palabras del gran Pablo Picasso cuando contempló, abrumado, las pinturas rupestres de una de las cuevas más famosas del mundo. "Después de Altamira, todo es decadencia", dijo, y eso mismo es lo que yo siento en lo que se refiere a los juegos que han sido protagonistas en este artículo...

Por todo esto es por lo que me pregunto si ese espíritu, ya estuviera presente en aquellos juegos, en mí o en ambos, se habrá perdido, tal vez para siempre. Quiero pensar que no es así, que en algún momento aparecerá esa joya que uno espera que le lleve de vuelta, aunque sea de manera incompleta en el mejor de los casos, a vivir experiencias y sentir emociones similares a las que tuvo hace tantos, tantos años. Si finalmente llega, la abrazaré y juzgaré si está a la altura (quizá sí, quizá no, quién sabe), y si no lo hace, siempre me podré reencontrar una vez más con aquellos viejos juegos que, como los mejores amigos, sé muy bien que jamás me fallarán.
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6 comentarios:

  1. Yo opino que esa obsesión por el realismo mató la esencia de los juegos de carreras.

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    1. Y no solo la de los de carreras, también en otros géneros sucede algo similar...

      Gracias por comentar, José. Saludos.

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  2. Buenas! No se si tienes PS2 y PS3, pero esas sensaciones que dices yo las encontré en Shox (PS2, un desconocidisimo juego que es simplemente increíble) y la saga Motorstorm. ah! Y no olvidarse de Forza Horizon... ;)

    Buen post, como siempre!

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    1. Obviamente no he podido jugar a muchos juegos de supuesto corte arcade (menos aún conocerlos todos) pero al menos prácticamente todo lo que he podido ver y probar a mí no me transmite, no ya lo mismo, sino algo siquiera parecido. Vamos que, salvo alguna excepción como ese 90's Super GT que creo que no va a salir en la vida, nada de lo que hay hoy me emociona pero, como digo en el post, tampoco yo soy el que era. Será cosa de la edad...

      Muchas gracias, Pere, por pasarte y comentar. Saludos.

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  3. Ami me pasa parecido, ya no sólo con los arcades sino con cualquier género.Me empecé a notar un bajón en la generación de ps3 cosa que hasta entonces no me habia pasado.Es más incluso siempre me ha gustado la inovación en cuanto a tecnologia en los videojuegos, pero en esa generación, salvo honrosas excepciones, me ha dejado muy indiferente., tanto que no me apetece tener una ps4 u otra consola actual al menos de momento hasta que no vea algo que realmente me aporte como jugador.También es cierto que los que tenemos 35-40 años hemos jugado mucho y ahora hay poco que aporte.Lo bueno de todo esto es que hay muchos juegos que probar de la época de de 8 hasta 128 bits , que para mi son sin duda las que mñas he disfrutado y disfruto asi que hambre no vamos a pasar XD ( perdón por el tocho)

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    1. No hay nada que perdonar cuando se tiene un punto de vista prácticamente idéntico, pues yo también he sufrido ese bajón a pesar de que sí disfruté y lo sigo haciendo, en mi caso, con la Xbox 360, pero no es ni de lejos la misma sensación ni emoción que tenía con los viejos juegos y por eso, siempre que puedo, juego con alguna de las consolas de Sega que todavía guardo.

      Muchas gracias por compartir tu experiencia. Saludos.

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